Opinión Las propuestas de modificaciones en las franjas del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas ha dejado una serie de evaluaciones que básicamente transitan por lo político partidario y son escasas las oportunidades de analizar las causas de esta medida que en forma tardía intenta justificar el gobierno.

Más allá de los detalles en cuanto al incremento que tendrá este impuesto pretendemos analizar algunos aspectos que aún se mantienen en la nebulosa y que seguramente irán develándose con el correr de las semanas.

El escenario elegido es el mediático (como todos los temas contemporáneos) y es protagonizado por actores político-partidarios, en las redes sociales se han hecho eco, se sumó el PIT –CNT y una respuesta ciudadana con un caceroleo en Montevideo, que algunos circunscribieron a determinadas zonas de la capital del país. Al interior la convocatoria no llegó.

Los principales referentes del Gobierno nacional no admiten que se trate de un aumento de impuesto, transformando este incremento en una discusión semántica y de justificaciones tardías, aunque la realidad marca que aumentará entre un 3 y un 4 por ciento, según la propuesta.

Resulta llamativa la oportunidad de presentar una medida de este tipo para el año 2017, cuando en la discusión del Presupuesto (año 2015) se preveían tasas de crecimiento del Producto Bruto Interno que ahora no solamente no se dan sino que además se corrigió a la baja. No se alentaba siquiera la posibilidad de instrumentar una corrección al alza de algún impuesto, salvo por ejemplo la Contribución Inmobiliaria Rural que pasó a sumar en los ingresos de las intendencias. De allí que muchos pregunten ¿qué pasó desde fines del 2015 cuando se aprobó el Presupuesto hasta hoy?.

Da la sensación que el gobierno evidentemente no tomó en cuenta los datos de la realidad para modificar el rumbo antes que se aprobara el presupuesto el año pasado, y resulta evidente que los asesores se equivocaron.

Como consecuencia de este anuncio la gestión del gobierno en cuanto al manejo de los dineros públicos es lo que se cuestiona, elaborándose por parte de los partidos de la oposición una hipótesis genérica de haber derrochado recursos con Pluna, Ancap, y hasta el FONDES, lo que por ende habría aumentado el gasto público. Esto en resumen.

Otro dato que no se analiza profundamente es que el 70% de la población no se verá afectado por el incremento del IRPF, lo que tiene dos lecturas por un lado un alivio para quienes cobran menos de 27.000 pesos, pero por el otro deja al desnudo una realidad en cuanto al nivel salarial en nuestro país, que pese a experimentar en los últimos años un notorio incremento, el grueso de la masa trabajadora cobra menos de la mitad del costo de una canasta familiar y algunos aún menos.

A los anuncios del gobierno le protestan los legisladores, pero también desde quienes pueden incluirse en la “clase media uruguaya” que percibe salarios de hasta 50.000 pesos, monto que –de acuerdo a las cifras que maneja la Intersindical local- no alcanza a cubrir la canasta familiar.

Este monto aparece como el punto de partida de la discusión lanzada por el gobierno y que recogen trabajadores, actores políticos partidarios y será seguramente la constante de aquí hasta que se apruebe la modificación presupuestal

De los 2 puntos de rebaja del IVA propuestos, nadie discute.

En resumen se propone aumentar un impuesto: el IRPF para las franjas superiores a la mínima y continúa en el debe un debate frontal y cada día más necesario entre los actores político-partidarios sobre la economía de nuestro país, igual que como se hizo en el tema de la seguridad, pero para hablar de economía.

Si nuestros representantes políticos solamente discuten estos temas por los medios de comunicación o a través de las redes sociales, la verdadera red social que es la población en su conjunto seguirá pagando los platos rotos.

¿O será que “entre bueyes no hay cornadas”?

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar